Mi oda a la televisión


Dejadme empezar con un pequeño gran apunte; aunque este blog se llame We Heart Primetime, en realidad ese título es lo que se podría llamar un “understatement”. Admitámoslo todos, queridos coautores, como dice la (cutre) canción:

          “Noooooooooooooo,

no es amoooooooooooooooor,

lo que sentiiiiimooooooooooooos,

se llama obsesióoooooooooooooon”

Por lo menos por lo que a mí se refiere, y dudo que para el resto sea muy diferente. No pasa semana en la que no reflexione y llegue a la conclusión de que veo demasiadas series. Normalmente esto se da cuando veo que ha llegado el fin de semana y,¡por fin!, tengo tiempo de ponerme al día con todos los capítulos que me han quedado pendientes de lunes a viernes. Y eso sólo con la series que llevo al día (contando todo lo que ha renovado para la temporada que viene, en las principales Networks, la suma llega a 37 programas). Luego están las que tengo empezadas y que, cuando hay parones voy retomando (la pasada navidad me terminé ‘It’s Always Sunny In Philadelphia’ y vi la primera temporada de ‘Homeland’) y las que tengo que ver en algún momento (cof, cof, ‘Scrubs’).

Y es que adoro la televisión, la verdad es que desde bien pequeña he absorbido una ingente cantidad de series y películas, pero no fue hasta hace unos años que la cosa se volvió ya casi enfermiza (seguro que ya lo era antes, pero como soy despistada no me doy cuenta). Todo comenzó con mi gran descubrimiento en la plataforma de Digital Plus, los canales temáticos de series, daba igual a qué hora los pusiera, que estaban echando alguna serie de televisión, y me lo tragaba absolutamente todo. En poco tiempo, las cenas en mi casa dejaron de hacerse viendo las noticias, para ser acompañadas por los capítulos de turno (a mi familia también le gustan, por suerte), cada día de la semana series distintas, con varios canales a elegir.

Poco a poco, fui “refinando” mi gusto y decidí que algunas series me gustaban más que otras, buscaba información de los estrenos que anunciaban y sólo si me llamaban la atención les decía a mis padres – ésta tenemos que verla – el resto simplemente las ignoraba, o sólo las ponía si no había ninguna otra opción. Gracias a Cosmo TV pude volver a ver entera ‘Sexo en NY’ y terminar ‘Las Chicas Gilmore’. Gracias a Fox descubrí ‘House’ y ‘Perdidos’ (y vi las dos primeras temporadas de ‘Anatomía de Grey’ en un maratón de año nuevo), gracias a Canal + sé que algún día tengo que terminar de ver ‘Los Soprano’ (si, Ane, yo también), gracias a AXN sé que ‘CSI’ al cabo de un tiempo casi que ya cansa,… Y así podría enumerar muchísimas series más que me acompañaban, siempre que mi padre no quisiera ver Fútbol Americano o decidiéramos ver una película. Nótese, por favor, que todos los títulos están en castellano (lo cual hoy en día para mí es casi un sacrilegio), en breve sabréis por qué.

Sin embargo, no tardó en llegar lo que para mí fue un problema, y es que fui a la universidad lejos de mi casa, y en mi piso no teníamos satélite. El primer año mi obsesión no era excesiva, y con la novedad de la universidad ya encontraba otras cosas por hacer, o veía películas en mi ordenador. El segundo año, y para ayudar a mis necesidades televisivas, Cuatro empezó su emisión, y apostaron relativamente por las series, por ejemplo, me permitió volver a ver todo ‘Friends’.

Pero ya para el tercer año (estoy hablando de 2006/2007) mi nivel de frikismo se puso por las nubes. Concretamente, el agente desencadenante fue ‘Heroes’, que empezó un día en SyFy (anteriormente llamado SciFi) y me enamoró (¡salía Jess de ‘Las Chicas Gilmore’!), tanto que a las pocas semanas mi enganche era tal que no pude soportar la idea de tener que esperar otros siete días para ver qué ocurría a continuación y la busqué en inglés. Evidentemente, mi obsesión ya me había llevado a saber de dónde venían esas historias que me dejaban enganchada a la televisión, y por fin entendía por qué TV3 (la autonómica de Catalunya) nunca emitió más capítulos de ‘Grosse Pointe’ y por qué ‘Cosas de Gemelas’ terminó justo cuando el padre se dio cuenta de que estaba enamorado de la niñera.

En fin, que ver ‘Heroes’ en su idioma original me abrió los ojos a una nueva perspectiva, y a un abanico enorme de posibilidades en forma de joyas televisivas (todas lo son, aunque algunas brillan más que otras) y desde entonces poca cosa he visto en castellano, excepto las series hechas aquí, porque sí, también vi ‘El Internado’, pero sólo la última temporada de ‘Compañeros’.

Para terminar, tengo que decir que 2007 también fue cuando decidí enmendar mi error al elegir carrera universitaria, y cambiar Química por Comunicación Audiovisual. Tomé la decisión por muchos motivos (pero eso es para mi blog personal), pero en cuanto a la elección de Comunicación, las series tuvieron mucho que ver en ello, y por eso estaré eternamente agradecida a la televisión.

Ari

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